RECOMENZANDO...

Personalmente creo que este es un texto difícil, pero no en su lectura, no en su métrica, no en su estructura. Es una obra difícil precisamente por la fuerza de los sentimientos desplegados en ella. María Eliana desnuda el corazón en sus textos, seduce con la mirada y con la pluma, involucra al lector en un sueño inconcluso.

Basta una primera lectura para empezar a "revivir" los primeros minutos, en que el juego mente y mano, trazaron los primeros versos.

Con ensoñaciones al pasado y con referencias al presente, mostrándonos sutilmente deseos y frustraciones, María Eliana - o su Alter Ego Libertad Manque - nos hace sentir propietarios de sus sueños o culpables de su frustración, con intención o no, nos convertimos en el destinatario original del texto, sin necesidad de dedicatorias.

Sin lugar a dudas, estos poemas son más que un punto de inflexión en la vida de la autora, son más que el capricho de la niña que alguna vez conocí.

Son, además de un hermoso grito de libertad, la demostración empírica de que las frustraciones son el alimento necesario para reconocer el pasado y reinventar el presente, que la distancia temporal siempre nos alcanza y que a pesar de todo, en todos, siempre hay un Quijote.

Hace 20 años conocí a María Eliana, hoy recién comienzo a conocer a Libertad Manque.

... desde la selva centroamericana. Plomo.

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