DESDE LA MAZMORRA


Me arrancaron las entrañas,
carcomieron la mocedad los gusanos del tiempo,
desdeñé tus besos, los dejé escapar.
Cayeron peldaño a peldaño,
desde la fuente de mi amor,
que sangraba al verlos partir.

En el jergón se remecía el instante,
de sueños con insomnio,
que arreciaban la culpabilidad,
exudando vacíos,
gota a gota tu despedida para siempre.

Por los rincones de mi calle,
me arrastré entre guirnaldasde colores, de fiestas y algarabía,
pero la luz no entraba por la rendija de mi prisión
y yo inmóvil, desecha.
Las manos con olor a nada,
curtidas de otro, un maldito
y hambrientas de ti mi amado,
se entrelazaban ligando las mil tardes secas,
en que por la ranura de vida te vi pasar,
¡buscándome!

No me viste, ¿cómo podías verme?
sin sol, sin luna,
desde la mazmorra de la vergüenza,
no pude soltar el grito, se quebró.
Y tu imagen titilaba en mis tinieblas
como el ángel de la libertad.

Los años,los años,
nos cambiaron el vestido, la capa, el manto,
pero aún estás ahí,
titilando en medio de mis tinieblas,
tinieblas polvorientas y adoloridas
como el ángel de la libertad.





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