CARTA DE DESPIDO


...Qué cilicio más absurdo es el mío, cada día más incrustado en la carne, rasgando el alma, despedazándola...

Ya no más.

Hoy se me abierto el pecho, ¡soy libre!
Se derribó la represa,
no más miedo, ni penitencia, ni tormento,¡no más culpa!

Aquel que murió tantas veces,
para después morir. Hoy vive.

Mi seno es una cuna de sosiegos, de arrullos, de cobijo;
un volcán ardiente, perenne que sabe amar.

Hoy he abierto la puerta a la libertad,
y no la voy cerrar. No soy más tu prisionera.

Te despido de mi silencio,
de mi soledad, de los sueños,
de las promesas ilusas, los abrazos incorpóreos,
de la escarcha de mi ventana.

Hoy he abierto la puerta a la libertad,
no soy más tu prisionera.

Te despido del fulgor de la esperanza,
de los caminos del recuerdo,
del deseo del amanecer.

Te despojo de la armadura,
del yelmo,de la lanza, del nido de mariposas.
Te despido de mi poesía y de mi amor.
Hoy se me abierto el pecho, soy libre.
Se derribó la represa,
no más miedo, ni penitencia,
ni tormento, ¡no más culpa!, ¡soy libre!

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