DELEITE PELIGROSO





Usted me provoca, me embarga,
en un suspiro me detiene,
secuestrando el zumo de mis entrañas
y prendada en los brazos de su deseo,
incita, alborota, excita.

Mi alma se arrebata, se enfurece, resiste,
pero usted insinúa, invita, llama, busca
y yo casi perdiendo el aliento,
me dejo, me entrego.
Qué juego más peligroso y más prohibido!
qué deleite más ególatra es saberme suya.
¿con qué sortilegio me ha encantado?
¿con qué fuerzas ocultas me ha atrapado?

Mi corazón se embravece, hace frente, combate,
pero usted cautiva, atrae, caza
y yo poco a poco me rindo, dono, me someto
y otra vez usted domina y me hace suya…

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