BESOS


El sabor de aquellos besos
que nos despiertan por la noche
humedeciendo las sábanas,
dando rienda suelta al desvarío,
es la necesidad absoluta de relamerlos.

Aquellos besos permanecen latentes
se resisten al desmedro de la distancia,
sobreviviendo al arrepentimiento,
a la asfixia muda de la ilegalidad.

Besos culpables
atrapados en el hambre de esta boca
con esa sazón que detiene
confinándola a la sed de esos labios voraces,
esa lengua atrevida, insaciablemente feroz.

Aquellos besos que allanan
comprimiendo la vida,
que prenden el deseo,
reconociéndose en la carne
y que se cobijan en el alma
esos besos, son tus besos.

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