DESGARRO


¿Qué hago para que mi sangre deje de sangrar?
¿qué hago para que el silencio se convierta en tu voz?
¿y el pecado en misericordia?

¿Cómo abandono el paso que se hunde en el medio del olvido?
¿Cómo regreso a la playa de la conciencia?.
Las huellas se han difuminado,
mis manos se pierden en la arena.


No estás, no te veo.
Mi garganta se seca
un cuchillo es mi grito hiere más,
duele más, mi sombra se va, me abandona.


Tu mirada ¿dónde está tu mirada?
Se me abre el pecho
mi corazón cuelga,
se parte, desarmándose y no estás.

Mi sol ha muerto,
mi sol se ha apagado
se retiran las estrellas,
se abren los conventos
huyen las letanías
¡Dónde estás! ¡Dónde estás!

Mi alma no para, roe la carne
vomita el instante
¡Sueña, corre, busca! ¡Dónde estás!
se ahoga el aliento
sacudiendo la memoria.

¿Quién ha visto a mi sol?
¿Dónde está mi sol?
No me abandones ¡No me dejes!
¡Tengo miedo!
Tengo miedo a la oscuridad,
no me dejes.

1 comentario:

  1. Libertad... !que hermosos poemas!, he descubierto tu blog por pura casualidad, y, francamente me ha encantado: las fotos, los versos !qué maravilla!
    Seguiré leyendote, Libertad, y, si te parece, te mandaré comentarios...Tu Desgarro es intenso, tremendamente intenso, casi agobiante, profundo... terminar con tengo miedo, tengo miedo a la oscuridad, no me dejes, es, -en contraste con todo el cuerpo del poema- sencillamente genial.
    Me ha encantado tu Desgarro. Un beso enorme
    apm

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