Y VOLARON POR FIN LAS MARIPOSAS


Aquella tarde azul,
tu sonrisa cubrió mi vida,
los años se devolvían sin detenerse
retornando a mí la ingenuidad.
Aquella tarde entre tus brazos
me hacías estremecer,
como si fuera la primera vez.

Recogiste entre temblores cada retazo
fuiste armandome lentamente,
con pétalos marchitos rehiciste una flor,
me devolviste la vida.
A cada beso que me dabas respondía la luz,
iluminando una por una las habitaciones de mi alma,
mi alma apagada, triste, desolada.
A mi oscuridad por fin llegaba el sol, mi sol.

Mi llanto se fue haciendo mudo
y a cada caricia tuya confesaba alegría.
Mientras te sumergías labio a labio
por las todas comisuras reservadas por tantos años.
Destiló el dolor del ayer, se fue para siempre.
Me retorcía atada a tus manos
cada gemido gestaba libertad.

Libre, plena, te recibí sin fronteras, sin final.
Mis búsquedas y las tuyas
comulgaron bajo una piel,
latiendo un mismo corazon
por donde se asomaron sus alas
de mil colores, de mil tamaños
¡y volaron por fin las mariposas!

4 comentarios:

  1. parece que te fluyera cada verso por casualidad, su ritmo sensual me estremece, sin ninguna imagen intrincada, de una sencillez y trascendencia que eriza la piel y el alma. Me encanta libertad, libre, libre.
    cariños. ana rosa

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  2. Hermoso...no había visitado tu espacio en este lugar, me impresionas...me tomaré el tiempo de leer todo y dejar mi comentario...un beso para ti.

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  3. Con la libertad que el amor incondicional nos otorga, en esta hermosa comunión de pieles, saboreo este poema sublime y me siento muy satisfecho. Felicidades. Saludos sinceros.

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  4. Adoro leerte, adoro tu libertad, tu sinceridad, tu entrega.

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