DESPEDIDA


Se nos vino la noche
y las campanas tañeron su último adiós,
devolví el camino entre las sombras
que caían a mi alrededor
escarchándolo todo.

Fuimos dueños del universo,
de la faena
y sus manos cansadas,
y fuimos sol  y luna
el infinito mirándose en el mar.

Y fuimos grito rebelde
cántaro, y agua
alforja y venda
alamedas en paz.

Pero se nos vino la noche
y el miedo te atrapó sin holgura
te ofrecí  la espada y el yelmo
pero  tus manos enclenques
no pudieron sostener la bravura de mi lucha,
me abandonaste.

Dejo atrás los molinos y mi capa,
mi capa, hoy jirones
que flamean con tu adiós.
Juntando los pedazos del ayer                                             
voy construyendo mi sepulcro.

A lo lejos, a lo lejos aún te puedo ver,
¡a lo lejos, a lo lejos!
atado a la intemperie,
a la culpa,
al dolor  de la renuncia.
Mi vida va muriendo
porque  tu miedo pudo más
más que mi valentía.  

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