PUNZADA


Vienes a mí como un delirio
a hurtadillas desde el antojo
arrasando furibundo.

A veces te quedas,
a veces desnudo
mirándome desde el jadeo
para irte como un suspiro.
Y me quedo vistiendo atardeceres
arreboles, murmullos, ganas.

Y me vienes todo
como aguijón despiadado,
como ráfaga  que  astilla.
A paso lento, a tornado,
arrancándome  la existencia
para luego irte  en una palabra.

Me vienes sin límite
rugiendo desde la muerte
a oscuras desde la vida
sin causa,
sin tiempo,
sin demora
y te me escondes en la guarida del olvido.

¡Y me muero por tenerte!

Las sombras, siempre las sombras,
amordazando mi grito
y este deseo que no se apaga
que crece y se envalentona
¿Cuanto más tendré que esperar?

Libertad Manque ®© Otoño del 2011 

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