TODAVIA


Sus palabras aún rasguñan,
arden,
pero dentro más adentro,
sólo hay silencio y frío,
más allá,
mi desdicha crece.

La oscuridad,
siempre la oscuridad
que afila su daga y me posee,
mientras las sombras
se desgranan riendo.

Y es que lo amé tantas veces,
lo amé en otros brazos, 
en otros besos lo busqué
y al borde la locura
juré no volver a amarlo,
pero estaba allí
obsesivo en su ataque
tan insolente que despojaba.

Su mano me recorría toda
desvistiendo a la cordura.
Reptaba por mi piel reptaba,
reptaba libando hasta gobernar
¡Que fervor era el de su lengua!
y que crueldad guardaba en su veneno.

Sus  manos solían llevarme a todas partes,
entre sus dedos
podía tamizar el cielo y mi alma
para fraguarlos después
entre sus labios y mi lengua.

Entre su lengua y mis labios
podía atrapar el aliento y dejarlo ir,
hacerme crepitar en vuelo
una y otra vez.

Sus manos sostuvieron la luna
para luego dejarla caer
dibujando claros a su antojo
en el recuerdo alguna vez.


Libertad Manque ®© Chile, Invierno 2011



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