VA CAYENDO LA TARDE


Va cayendo la tarde 
y sus ojos absolutos merodean,
acechando las costas de mi desmesura.
Invaden
descifran,
roen,
despojan colmando.

Sus ojos hilan,
desarman,
encierran
haciéndome sierva
y mendiga

Hacen de mi una fiera
con sólo una mirada intrusa,
inquilina,
exigente,
profana
crean un cielo de en profundidades
y hambrientos quieren devorarlo.

Se afiebra la carne,
emana el deseo.
Va cayendo la tarde
en la tibieza de sus besos
besos que estremecen como llamas
llamas que se apagan despacito
ya agotadas de tanto amar.

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