SABE A PECADO

Quiero embriagarme de sus excesos,
saciar esta sed prohibida
libando el fruto de su jadeo.

Apresurada y sin tropiezo escudriñar, 
escudriñar hasta los confines
de este padecer,
que muerde y rasguña los pasillos de adentro
y sin testigos,
arrebatarle al cielo el sabor de sus labios.

Sí, y entre friega y refriega
llorar de delicia,
sin viejos prejuicios
acorralando el reloj
en la entrepierna sudada
para morir sin redención
por este deseo que sabe a pecado.

Ser su presa, su altar y su vicio
mascullar y rugir suplicando
que me ande lengua a lengua
sin licencia, sin tiempo
para beberlo después de rodillas y sin fondo.








No hay comentarios:

Publicar un comentario